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El pasado diciembre del 2017, los distintos Grupos Parlamentarios, las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales representadas en la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), ratificaron el Pacto de Estado contra la Violencia de Género que supone la unión de un gran número de instituciones, organizaciones y personas expertas en la formulación de medidas para la erradicación de la violencia sobre las mujeres en todos los ámbitos sociales.

Una de las medidas del Pacto es dotar económicamente a las entidades locales con un importe total en función del número de habitantes, para poner en marcha algunas de las medidas de sensibilización y prevención que recoge y, desde el programa Rompiendo Distancias amigable con las personas mayores planteamos colaborar a través de la concienciación y preparación de la población mayor de sesenta y cinco años.

Creemos imprescindible  trabajar con las personas mayores dado que  en un mundo que envejece nos concierne actuar sobre los factores de riesgo, como profesionales y conocedoras de nuestro entorno, trabajando en colaboración con otros servicios de manera coordinada y promoviendo la protección en la comunidad.

No olvidamos que el progresivo envejecimiento de la población favorece que las personas mayores se hayan convertido en uno de los grupos sociales más susceptibles de sufrir situaciones de abuso, malos tratos y/o violencia.

Numerosos estudios y análisis  sociales demuestran que el colectivo de mujeres mayores es especialmente vulnerable porque tiene más dificultad para defenderse y solicitar ayuda al  desconocer sus derechos e, incluso, a menudo han sufrido años de maltrato repetido permaneciendo en silencio y ocultando la violencia por el estigma social que les suponía, porque se produce en su entorno familiar y/o por el miedo que les produce la idea de tener que rehacer sus vidas e, incluso,  porque consideran el maltrato como un modo de relación que es el que “hubo siempre”, donde los roles familiares están muy estereotipados y aceptados por el entorno.

Así, mientras las denuncias van en aumento porque están funcionando las campañas de sensibilización y por la creación de recursos asistenciales, en el caso de mayores de 65 años las denuncias son menos a pesar de que está aumentando el número de mujeres asesinadas en ese rango de edad.

En el entorno de las personas mayores a la problemática existente de violencia de género se añaden los prejuicios contra la edad, lo que se denomina “edadismo” que hace que las mujeres mayores se encuentren en mayor riesgo de sufrir abuso y violencia y  a su edad es mayor el grado de dependencia,  lo que aumenta el riesgo de aislamiento y accidentes porque, debido a su cultura generacional,  silencian su drama.

Nuestro objetivo con el colectivo de mayores está en ofrecer información asegurándoles  que van a ser creídas y apoyadas por servicios a su disposición, proporcionándoles apoyo, formación y asistencia, además de trabajar con las personas cuidadoras para  evitar que la sobrecarga y el queme puedan incidir en una inadecuada atención o maltrato a las personas mayores asistidas.

Un primer paso es dotar de apoyo a las mujeres mayores que sufren violencia haciendo  visibles sus problemas y  demandas, pues la violencia que padecen tiene implicaciones significativas en su comportamiento.

Rompiendo Distancias quiere que este año 2019 tenga como eje transversal de sus actividades el Buen trato hacia las personas mayores, ofreciendo pequeñas píldoras de sensibilización y apoyo de acuerdo con los protocolos de atención de nuestra guía en cada uno de los servicios, talleres, charlas en las que participan

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